Archivo de la categoría: ArtNet

Heartbeat, adictos a los latidos

Puesto que la literatura es el arte de la palabra, ¿podría considerarse una hiperficción una rama del inmenso sauce que es el net-art? Démosle una oportunidad.

La hiperficción que nos va a servir de conejillo de indias será Heartbeat: construcción de una ficción.

http://www.doragarcia.net/heartbeat/index.html

Heartbeat (1999) es una obra hipertextual de la española Dora García, que suele centrarse en la creación de situaciones o contextos que alteran la relación tradicional entre artista, obra y espectador; es decir, trabaja con proyectos que implican a la colectividad. Distintos grupos de personas han sido los destinatarios directos y participantes de sus obras, en las que mezcla contenidos narrativos con aproximaciones a la cotidianidad. Situaciones concretas se convierten en mundos particulares, en metáforas de posibilidades. Además, también utiliza el espacio expositivo como plataforma para llevar a cabo una investigación sobre la relación entre espectador, obra y lugar, a menudo utilizando la performance y la interactividad con este fin. A través de cambios mínimos, sin invadir el espacio, convierte la sala en una experiencia sensorial, de la que cada visitante sale con sus percepciones alteradas, o como mínimo con cierto grado de escepticismo. La ficción y la fantasía, así como la crueldad de la realidad, van hilando los trabajos en proceso de Dora García.

http://www.doragarcia.net/

En este caso, su obra nos induce a reflexionar sobre los niveles automáticos de percepción de nuestro cuerpo, como los generados por el sueño o la respiración. Así, descubrimos las características de una nueva tendencia, aquella centrada en la percepción alterada de lo real por parte de los Heartbeaters, “latedores” que guían su vida a través del latido de sus corazones.

Una muestra de las características de estos individuos, quizá nuevos fugitivos de la superficial y global realidad de nuestro tiempo, se halla en el propio texto:

“Una de las alucinaciones más habituales entre ellos es la separación absoluta de la mente y el cuerpo. Perciben su cuerpo como extraño, demasiado grande o demasiado pequeño para ajustarse a sus cabezas. En cierto sentido, han conseguido la sabiduría perfecta, superado el miedo más antiguo, el miedo a la muerte: escuchan sus propios latidos como si, de detenerse el corazón, pudieran finalmente dejar de escucharlo y empezar a hacer otra cosa, liberados del cansado oficio de vivir.”

No obstante, no es la obra en sí lo único que nos atrae en esta ocasión. Es más bien la trascendencia que de ella deriva. Ismael se nos presenta como el fundador de una comunidad de estos adictos a la soledad del propio ser (http://www.heartbeaters.net/), sugiriendo a sus lectores que participen en su adorada experiencia del modo siguiente:

“Registre simplemente los latidos de su corazón, agréguelos a su reproductor de compact-disc o iPod, y camine por ahí con ese sonido en la cabeza. No se lo creerá… es magnífico. Y entonces regrese a esta comunidad y únase a otros como yo y como usted. Solo cuando la Humanidad logró imaginar la posibilidad de viajar por el espacio, solo entonces visitaron los Marcianos nuestro planeta. Solo cuando podamos creer en la belleza de escuchar un solo sonido (el fenómeno de retroalimentación aural más básico que existe), solo entonces se mostrarán esos primeros heartbeaters. Quizá estén aquí ya.”

Lo interesante del asunto es que la imaginación de una sola persona ha logrado conmover y provocar a otros tantos que necesitaban de su creatividad para encontrarse. De ese modo, aunque al parecer la comunidad se encuentra inactiva desde 2005, a día de hoy se localizan grupos en Twitter, Facebook o MySpace, y se realizan incluso conciertos promoviendo el encuentro de vibrantes corazones.

Más allá de nuestra opinión acerca de tal comunidad, consideramos el trabajo de Dora García como un posible ejemplo de la validez de la red como medio de expresión. El arte también se manifiesta aquí y puede ser tan intenso y reflexivo, o simplemente provocador y sensorial, como cualquier obra tradicional.

Anuncios
Etiquetado , , , ,

Net-Art y Ciberfeminismo

Botticelli

Esta vez nuestra entrada quiere sumergiros en unas reflexiones que hemos encontrado acerca de los lazos entre la mujer ciberfeminista y el Net-Art, resultado de un estudio de Remedios Zafra (escritora e investigadora especializada en ciberfeminismo); unos pensamientos que como mujeres y hombres contemporáneos debemos conocer.

Del mismo modo que la unión entre mujer artista y mujer feminista ha sido notable en las últimas décadas también lo ha sido el interés de las artistas feministas por Internet y los medios de comunicación, pues ellos son ventanas que se abren para permitirles gritar al viento aquello que ha sido silenciado durante siglos.

Quizá el punto más sugestivo de la vinculación del trabajo creativo a la lucha política ciberfeminista venga del lado de la nueva responsabilidad de la creatividad en la época contemporánea en relación a la construcción de identidad. Una nueva responsabilidad que nos hablaría de producción inmaterial, de la producción de deseo, de significado, de la producción de afectos y emotividad.

Lo cierto es que el arte de la mujer a través de las tecnologías desempeña un papel conocido dentro de nuestra cultura actual. Las mujeres artistas han sido precursoras en la producción artística con nuevas tecnologías. En ellas han visto una menor carga simbólica que en las prácticas y técnicas tradicionales.Mercedes Rodríguez

En los primeros años del Net-Art, también al principio del ciberfeminismo, el estímulo consistía en aprovechar el carácter novedoso del medio, recorrer el desierto con todo lo política y socialmente conmovedor de los espacios por hacer, de los dispositivos por dar forma política y social. Encontramos pues numerosas coincidencias al respecto.

Uno de estos elementos comunes podría ser el gran interés con que los net-artistas y las ciberfeministas se enfrentan al medio y a la estructura horizontal de la red. Internet como espacio político y como estructura desjerarquizada ha sugerido a muchos la idea de una colectividad utópica, constituida como esfera pública compuesta por todos los seres humanos, todos conectados a una gran red, la gran aldea global. Sin embargo, si la estructura horizontal del medio inducía a imaginar ideales estados de convivencia como ése (libre circulación de la información y desarrollo de una democracia efectiva), graves dificultades se filtraban sobre las luchas políticas a este respecto.

Ocultos tras una estructura desjerarquizada se idean nuevas y perspicaces estrategias de jerarquización y se dedican grandes esfuerzos a rehacer la historia, a mantener las mismas formas de poder en lo social y también en lo artístico.

Igualmente, la resistencia a la inscripción desde el Net-Art tendría mucho que ver con el ciberfeminismo, sobre todo en sus pretensiones políticas. Si del Net-Art podemos mencionar su relación con las instituciones y el mercado, del ciberfeminismo podríamos hacer referencia a la desilusión por apenas poder introducir sus debates en foros no específicos, más allá de los grupos feministas y artísticos.

Juanita MarkezEn ambos casos se trataría de que su infiltración en los estamentos de legitimación pública no haya logrado modificar a estos estamentos y, en muchos casos, ni siquiera hayan logrado entrar.

Estos obstáculos condicionarían la efectividad de numerosos actos feministas sobre las redes y la tecnología, así como cualquier otra lucha política cuyo objeto es fomentar cambios en la sociedad.

Consideramos esencial reflexionar sobre estos aspectos pues, como decíamos anteriormente, miembros de una sociedad contemporánea en el que se supone el ámbito más representativo de la misma, Internet, no deberíamos contribuir a la paliación de la expresión, tan fundamental para el crecimiento humano.

Por un arte, y en este caso, un ciberfeminismo, sin limitaciones.

Etiquetado , , , , , , , , , , , ,